JUSTIFICACION
Se está haciendo la propuesta de la adherencia al
tratamiento para el VIH/SIDA más allá de
la toma de antirretrovirales, con el propósito de contribuir a un mejor estado
de salud y al bienestar general de los pacientes en Colombia. Una persona
diagnosticada con VIH/SIDA tiene que empezar un tratamiento con medicamentos
antirretrovirales pero muchos pacientes como factores de la edad, el género, el
estrato socioeconómico, el estrés o el número de pastillas tomadas diariamente
hacen que no haya una adherencia al tratamiento. Las consecuencias de la no-adherencia al
tratamiento están relacionadas con las condiciones específicas del paciente y
su patología y transitan en un amplio rango de aspectos que van desde pérdida
en la calidad de vida del paciente y su familia e incremento en los costos para
el paciente y el sistema de salud, hasta casos de reconocida gravedad que
comprometen la vida del paciente. La adherencia a la terapia es un concepto
relevante en caso de recomendaciones para la planificación familiar, el control
de la obesidad, terapias de rehabilitación e inclusive para la apropiación de
hábitos saludables (dejar de fumar, disminuir la ingesta de sal, restringir el
colesterol y cumplir con el ejercicio o actividad física requerida),
complementarios a la terapia farmacológica. La lista de posibles consecuencias
de la no-adherencia a la terapia es amplia, como lo es la complejidad del
fenómeno de adherencia a la terapia. Algunos ejemplos son: La omisión de la
medicación antiarrítmica que puede llevar al paciente a paro cardíaco, El no
uso de las gotas para el glaucoma, puede resultar en daño irreparable del
nervio óptico, En el caso de los antihipertensivos se puede desencadenar
hipertensión de róbate, agravado por el hecho de constituir una enfermedad
silenciosa. (Silva et al, 2005).
El VIH sida representa uno de los principales
problemas en salud pública en el país, a pesar de los esfuerzos, diariamente se
reportan 18 casos nuevos que reportan que la epidemia sigue en aumento. (Ávila,
s f). De esta manera, a continuación se
resaltan los beneficios que genera el seguimiento de las recomendaciones a los
aspectos no-farmacológicos, mas allá de los antirretrovirales.
La actividad física regular permite:
·
ejercitar los sistemas cardiovascular y
digestivo
·
aumenta la sensación de bienestar y el
nivel de energía
·
contribuye a la reducción de alteraciones
metabólicas
·
previene los efectos de la lipodistrofia
como consecuencia de algunos antirretrovirales.
Aunque deben tomarse con cautela los hallazgos de
estudios al respecto, se ha encontrado que la realización de ejercicio se puede
ver reflejada de forma positiva a nivel inmunológico, virológico y
cardiopulmonar.
Llevar una alimentación balanceada permite que las
personas con VIH obtengan los nutrientes necesarios como fuente principal de
energía, fortalezcan su sistema inmunológico para proteger al organismo contra
infecciones oportunistas y se minimicen otros síntomas que pueden presentarse
en algunas ocasiones como efecto de los antirretrovirales (disminución de
frecuencia de la diarrea, pérdida de masa muscular, síndrome de lipodistrofia).
Por otro lado, la restricción en el consumo de
alcohol, entre otras sustancias psicoactivas, hace parte de las recomendaciones
terapéuticas. Se estima que las personas con VIH/Sida, pueden ser más propensas
a consumir mayores cantidades de alcohol, lo cual se puede relacionar con
conductas sexuales de riesgo (múltiples parejas sexuales y relaciones sexuales
sin protección). El consumo abusivo de drogas, acelera la evolución del VIH y
produce considerables problemas para la adherencia al tratamiento.
La importancia del seguimiento de estas
recomendaciones para el control de la infección y el mejoramiento de la calidad
de vida, es necesario explorar estos aspectos en personas con VIH/Sida, con el
fin de reorientar las intervenciones que buscan fortalecer la adherencia al
tratamiento de una manera integral, y no reduciéndola únicamente a la toma de
antirretrovirales.
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